¿Qué tipos de estrés existen?

El estrés es una afección que se presenta en las distintas áreas de la vida, no hay distinción en actividades ni en sexo ni edad.

Es por esto que existen diferentes tipos de estrés y que nos puede influir negativamente en nuestra vida, así como en las áreas en las que nos desenvolvemos.

Estrés laboral

El estrés laboral puede manifestarse a partir de diferentes caras que van desde la sobrecarga, el conflicto, la falta de autonomía o bien por un desequilibrio entre la vida personal y laboral. Estar bajo una presión constante durante un tiempo prolongado puede dar lugar a la manifestación de este tipo de estrés, lo que lleva no sólo a problemas relacionados con la productividad del trabajador sino también a problemas físicos y emocionales.

Se habla de estrés laboral cuando una persona experimenta cierto desequilibrio entre sus obligaciones en el lugar de trabajo y los recursos con los que cuenta para cumplir con dichas obligaciones. La creencia popular habla sobre un tipo de estrés bueno, que le permite al trabajador dar lo mejor de sí mismo, mientras que el estrés malo en realidad detiene al trabajador y es el causante de enfermedades. Sin embargo, científicamente no se ha comprobado si realmente existe algo llamado estrés laboral bueno, lo que sí se ha comprobado es la presencia y la distinción entre “estrés agudo” y “estrés crónico”. Cada uno tiene efectos diferentes sobre la salud.

Los efectos relacionados con el estrés laboral agudo se presentan cuando el cuerpo se enfrenta a lo que se considera una amenaza o a una situación en particular, por ejemplo un contratiempo inesperado en el trabajo, una vez que la situación termina, los síntomas del estrés se detienen poco tiempo después.

Por su parte, el estrés crónico laboral, es una respuesta del cuerpo al estrés que se ha asentado sobre el tiempo, cuando todos los días en el área de trabajo, se experimenta la sensación de estarle exigiendo más a la capacidad personal de lo que es posible. Este tipo de estrés crónico es el que genera efectos verdaderamente nocivos para la salud.

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Es de mencionar que el estrés laboral crónico no se atribuyen a la debilidad o falta de profesionalismo o de capacidad para un cargo, sin embargo la manera de hacer frente a los síntomas del estrés, parece ser que se encuentran relacionados con el contexto profesional, es decir con sobrecarga de trabajo, objetivos mal definidos, falta de autonomía o bien las relaciones jerárquicas; estos vínculos pueden estar involucrados con la presencia del estrés laboral crónico. Es por eso que una vez identificados los posibles factores, se deben tomar las medidas adecuadas para establecer prioridades.

Dado lo anterior, las medidas preventivas pueden estar relacionadas con una mejora en la planificación en el trabajo, o bien una organización en el enfoque a las actividades a realizar en determinados momentos del día, para identificar los tiempos más productivos y sacarle provecho a esos momentos, también para priorizar las actividades a realizar, esta manera de organizar los tiempos y las prioridades permiten dar un respiro sobre todo cuando la carga de trabajo es mucha, lo que por ende mejora la respuesta psicológica ante una posible manifestación de estrés laboral.

Estres postraumático

El estrés postraumático se define como un trastorno de ansiedad grave que se presenta luego de haber vivido una experiencia traumática. Responde a una reacción de tipo psicológico en la que el paciente se vio amenazado de manera física y/o psicológica, dentro de su entorno, o bien por haber experimentado lo que se considera como daños, donde se incluyen los accidentes graves, una muerte violenta, violación, enfermedad, situaciones de guerra o ataques. La reacción inmediata al estímulo que provoca el estrés postraumático se traduce en un miedo intenso, una sensación de desamparo o bien una sensación de horror.

El estrés postraumático en ocasiones se presenta luego de una reacción al estrés crónico cuando la situación ya alcanzó niveles que producen ansiedad, aunque también puede aparecer más tarde, luego de algunas semanas e incluso meses. Si la personalidad de la persona es frágil en su aspecto psicológico, como es el caso de la depresión, se puede aumentar el riesgo de que se desarrolle el estrés postraumático a partir de una experiencia considerada como traumática.

Los síntomas de la persona que experimenta el estrés postraumático van acompañados de una profunda sensación de impotencia o de horror que van asociados con la persistencia de los siguientes síntomas:

  • La intrusión: La persona tiende a revivir el acontecimiento traumático, destaca que no se trata sólo de vagos y aislados recuerdos, sino más bien se trata de recuerdos como si se estuviera repitiendo el acto en el momento en que se está recordando, sin tener la capacidad de evitar que los recuerdos lo persigan. La ansiedad experimentada al momento de recordar es muy similar a la que se experimentó en el momento mismo del acto traumático. Esto también suele ir acompañado de pesadillas.
  • La prevención: Destaca que la persona intenta evitar situaciones y factores que podrían llevarle a recordar la experiencia traumática. Está presente una tendencia a evitar hablar de ello y así evitar la confrontación directa. Lo anterior puede dar paso a un cierto tipo de amnesia parcial o total con respecto al evento traumático. Dentro de la prevención puede presentarse un embotamiento emocional que incluso los puede llevar a una completa insensibilidad. La persona puede llegar a perder interés en actividades por las que antes reflejaba una gran pasión, plegándose sobre sí mismo y huyendo de la familia. En otros casos se presenta una gran dificultad para relacionarse y para ser comprendidos por las personas que los rodean.
  • La hiperestimulación: Se padecen síntomas de hipervigilancia, es decir un estado de más sensibilidad sensorial que se acompaña de una intensidad de conductas en la búsqueda de amenazas por lo que se vuelven más irritables de lo normal. Es posible incluir insomnio, nerviosismo, experimentando una constante sensación de peligro o de desastre inminente. Además, si la persona está expuesta a los elementos que evocan la experiencia traumática es posible que se desarrolle una intensa sensación de angustia.

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Los padecimientos anteriores pueden ir acompañados de una depresión o bien de conducta patológica como alcoholismo, drogadicción y tendencias suicidas. Además se puede presentar una invalidación social como pérdida de trabajo y/o conflictos familiares.

Es de mencionar que si el estrés postraumático no es tratado, la enfermedad puede ser una constante donde se desarrolla una personalidad ansiosa junto con todos los factores negativos que la ansiedad conlleva. Generalmente el tratamiento para el estrés postraumático es difícil, se pueden recetar medicamentos para tratar los síntomas relacionados con la depresión o la ansiedad. Sin embargo, el tratamiento más fuerte es el que está relacionado con algún tipo de psicoterapia conductual.

Estrés oxidativo

La palabra estrés dentro de la categoría de estrés oxidativo no tiene el mismo significado que el estrés psicológico o psicosocial, ya que sus orígenes son otros y están relacionados con un ataque químico oxidativo a nuestro organismo, es por esto que el estrés oxidativo no responde a una nueva forma de estrés psicológico.

Cuando se presenta el estrés oxidativo se está presentando un asalto a los componentes de nuestro cuerpo a través de un exceso de moléculas dañinas que reciben el nombre de radicales libres y cuya fuente es el oxígeno que respiramos. La alta oxidación llega a alterar directamente a las proteínas, los lípidos, azúcares, las membranas celulares e incluso el ADN.

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El ataque a nuestras células por componentes que llegan a oxidarlas, es la causa principal del envejecimiento. La oxidación permanente en nuestro cuerpo es el precio a pagar por la toxicidad que se encuentra presente en el oxígeno que se inhala desde nuestro nacimiento.

Es decir, el estrés oxidativo responde a un tipo de componentes agresivos en la célula, lo que se da debido a las especies reactivas que se encuentran en el oxígeno -conocidas como ROS-, así como a las especies reactivas presentes en el oxígeno y nitrógeno -denominadas RONS- que llegan a oxidar a las células del cuerpo. Dichas especies son las conocidas como radicales libres.

El estrés oxidativo es en realidad una situación meramente patológica cuando el sistema inmunológico que protege a las células se siente abrumado por la presencia de ROS y RONS. Esto se pude dar debido a la introducción en la célula de los radicales libres o de las especies reactivas de oxígeno -como los contaminantes fotoquímicos que ingresan al cuerpo por medio del sistema respiratorio, alimentos o mucosas-, o bien por un fallo en el sistema de protección debido a una mutación de las enzimas que lo conforman lo que se puede dar debido a alguna deficiencia vitamínica.

También se puede dar debido a la introducción en la célula de un cuerpo de moléculas que son altamente reactivas, como es el caso de las nanopartículas, si dichas nanopartículas son numerosas, los macrófagos no son capaces de enfrentarlas, por lo que liberan sus oxidantes en el cuerpo causando una inflamación exacerbada.

Dado lo anterior es posible mencionar que el estrés oxidativo es un factor que contribuye tanto a la inflamación como a la mutagénesis, por eso es que se le considera como una de las causas principales del cáncer y como un elemento que propicia la enfermedad del Alzheimer, así como en otro tipo de condiciones como enfermedades cardiovasculares, artritis reumatoide o cataratas. Para contrarrestar los efectos del estrés oxidativo se recomienda una buena proporción de antioxidantes quienes podrían reducir el daño.

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